El rey designó al señor para que se hiciera cargo de la puerta para evitar tumultos y desórdenes entre la gente, y para que se encargara de cerrar las puertas, si era necesario, y si los sirios volvían sobre ellos. Y ese señor respondió , etc. Esta parte de la historia se repite, porque atestigua un notable cumplimiento de una predicción divina. El pueblo lo pisoteó en la puerta y murió antes de que pudiera disfrutar, en cualquier medida, del beneficio de la abundancia que Dios les había otorgado. Este hecho es una prueba terrible de cuán atrozmente resiente Dios la desconfianza de los hombres hacia él, y hacia su poder, providencia y promesa. Cuando Israel dijo: ¿Puede Dios proporcionar una mesa? el Señor lo escuchó y se enojó.La sabiduría infinita no estará limitada por nuestra locura. Dios nunca promete el fin, pero sabe dónde proporcionar los medios. Aquí también aprendemos cuán ciertas son las amenazas de Dios y cuán seguras caerán sobre la cabeza de los culpables. Teman todos los hombres ante el gran Dios, que pisa a los príncipes como lodo y es terrible para los reyes de la tierra.

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