Acán fue tomado Aquí aprendemos que, por muy secretamente que ocultemos nuestra maldad, Dios la conoce, y tarde o temprano la sacará a la luz y la condenación debida. No hay nada secreto que no se manifieste, ni nada oculto que no se sepa. Dios sacará a la luz lo oculto de las tinieblas y manifestará los consejos del corazón. Lector, recuerde esto; reverencia el ojo de Dios que todo lo ve; quédese asombrado y no peque.

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad