El sexto sacrificio nacional, que también era anual, debía realizarse en la fiesta de las trompetas, el primer día del séptimo mes del año eclesiástico, siendo el primer mes del año civil, en respuesta a nuestro septiembre. Debía guardarse a la manera de un día de reposo, con grandes regocijos, adoración solemne y abstinencia de todo trabajo común, a fin de marcar el comienzo del año nuevo. Ver Levítico 23:24 .

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