Muéstrame, oh Señor, tus caminos. Es decir, el camino o tus preceptos, lo que debo hacer en mis circunstancias y dificultades; por qué métodos puedo obtener tu favor y ayuda. Todo lo que hagas conmigo, en cuanto a otras cosas, concédeme este favor, enséñame mi deber y haz que me mantenga cerca de él, a pesar de todas las tentaciones en contrario. Lector, ¿eres un viajero al cielo? Recuerda, entonces, que estás en peligro de ser apartado y extraviarte. El camino está señalado en la palabra de Dios, y andar de acuerdo con eso es andar en el camino. Sólo Dios puede ponerte en el camino, guardarte y llevarte en él, para lo cual continúa en oración instantánea, siguiendo el ejemplo de David, al Dios de tu salvación, para que él te enseñe a conocer y hacer su voluntad.

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