Sucedió después de diez días: El profeta oró durante estos diez días para obtener de Dios la revelación de su voluntad; porque los profetas no siempre tuvieron el espíritu de profecía a su disposición. El Espíritu iba y venía como quería, y se comunicaba a sí mismo sólo a intervalos. Aquí Jeremías comienza la profecía que tenía como anunciada al comienzo del cap. 40: relación de la cual ha pospuesto hasta ahora, para informar a su lector de lo sucedido antes, con lo que se relacionaba su profecía. Durante estos diez días Jeremías continuó en retiro y oración. Ver Calmet.

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad