XIII.

(2) No soy inferior a ti. - No me quedo corto contigo. Pero es este mismo sentido de lo inescrutable de los tratos de Dios lo que le hace desear encontrarse cara a cara con Dios y razonar con él sobre los primeros principios de su acción. Como es manifiestamente la posición tradicionalmente ortodoxa que asumen sus amigos, es reconfortante descubrir que puede haber alguna verdad hablada en nombre de Dios por lo que no se considera así, y que puede existir más verdad última en la duda honesta de la que a veces se encuentra en el profesión de un credo vagamente sostenido. Entonces el Laureado:

"Hay más verdad en la duda honesta,
créame, que en la mitad de los credos".

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