(2) Porque el que habla en lengua [desconocida] (b) no habla a los hombres, sino a Dios; porque nadie [le] entiende; sin embargo en el (c) espíritu habla misterios.

(2) Él reprende su juicio perverso con respecto al don de lenguas. ¿Por qué se le dio? La respuesta: para que los misterios de Dios sean más conocidos por un mayor número. Por esto es evidente que la profecía, a la que debe servir el don de lenguas, es mejor que esto: y por eso los corintios juzgaron incorrectamente, en cuanto dieron más cuenta del don de lenguas que de profetizar: porque sin duda el don de las lenguas era algo más de lo que presumir.

Y a esto siguió otro abuso del don de lenguas, en el que los corintios usaban lenguas en la congregación sin un intérprete. Y aunque esto se podría hacer para algún provecho del que las habló, sin embargo, corrompió el uso correcto de ese don porque no obtuvo ningún beneficio para los oyentes. Y se instituyeron y nombraron asambleas comunes no para la comodidad de ningún particular, sino para el beneficio de toda la compañía.

(b) Un idioma extraño, que nadie puede entender sin un intérprete.

(c) Por esa inspiración que ha recibido del Espíritu, de la que, sin embargo, abusa cuando habla de misterios que ninguno de los presentes puede comprender.

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