También en el tercer año de su reinado envió a sus príncipes, a Benhail, a Abdías, a Zacarías, a Natanael y a Micaías, para enseñar en las ciudades de Judá.

(d) Sabía que era en vano profesar la religión, a menos que se nombraran personas que pudieran instruir al pueblo en la misma y tuvieran autoridad para desechar toda idolatría.

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