Ni dejó sus prostituciones [traídas] de Egipto; porque en su juventud se acostaron con ella, y le magullaron el pecho de su virginidad, y derramaron sobre ella su inmoralidad.

(e) El Espíritu Santo usa estos términos que parecen extraños a los oídos castos, para hacer que este vicio inicuo de la idolatría sea tan aborrecido que nadie podría soportar escuchar su nombre.

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