Significado. Dios hendió la roca del desierto para que su pueblo bebiera, mostrando que el mismo Señor que juzga la incredulidad sostiene con abundancia soberana a los que no merecen nada.

Contexto. El Salmo 78 es un «masquil» atribuido a Asaf, cantor levita en tiempos de David. Es un poema didáctico dirigido a Israel para que los padres relaten a sus hijos las obras del Señor (vv. 3-4). Recorre la historia desde el éxodo hasta la elección de David, alternando los prodigios de Dios con la rebeldía persistente del pueblo. El versículo 15 evoca el milagro del agua en Horeb y en Cades (Éxodo 17; Números 20), enmarcado en esa larga memoria pactual.

Explicación. «Hendió las peñas en el desierto, y les dio a beber como de grandes abismos.» El verbo hebreo «baqá» (hender, partir) es el mismo usado para la división del mar (v. 13): el Dios que abre aguas también abre la roca. La imagen de «grandes abismos» (tehomot) magnifica la dádiva; del lugar más seco brota la corriente más caudalosa. Desde una lectura reformada, aquí resplandece la gracia preveniente y soberana: el agua no responde a la fe de Israel sino a la fidelidad de Dios al pacto, pues el pueblo murmuraba y tentaba al Señor. La roca anticipa el cumplimiento en Cristo, «aquella roca espiritual» de la que todos bebieron (1 Corintios 10:4); el agua de vida no se gana, se recibe por pura misericordia electora.

Referencias relacionadas. Éxodo 17:6; Números 20:11; Deuteronomio 8:15; Salmo 105:41; Isaías 48:21; 1 Corintios 10:4; Juan 7:37-38. Todas convergen en el Dios que provee vida desde lo estéril.

Aplicación práctica. Cuando atravesamos desiertos de escasez, ansiedad o sequedad espiritual, este versículo nos recuerda que la provisión no depende de nuestra dignidad sino del carácter inmutable de Dios. Él hace brotar abundancia de las rocas más duras de nuestra vida. La respuesta del creyente no es la murmuración de Israel, sino la confianza agradecida que recuerda y proclama las obras del Señor a la siguiente generación.

Para reflexionar. ¿Estás esperando que la roca de tu desierto se ablande por tus méritos, o descansas en el Dios soberano que ya prometió hacer correr ríos donde tú solo ves piedra?

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