Significado. En medio de la noche más oscura del alma, el creyente pregunta si las maravillas de Dios pueden conocerse en el sepulcro; la sola formulación de la pregunta es ya un clamor de fe que se aferra a un Dios cuya gloria no admite olvido.

Contexto. El Salmo 88 se atribuye a Hemán ezraíta, hijo de los coreítas, y es quizás el lamento más sombrío del Salterio, pues no termina en alabanza sino en tinieblas. Dirigido a la congregación de Israel en su culto, el salmista describe una aflicción prolongada, acaso una enfermedad mortal o un abandono social, que lo ha llevado al borde de la tumba. El versículo 12 pertenece a la serie de preguntas retóricas (versículos 10-12) con que el orante apela a la soberanía de Dios.

Explicación. «¿Serán conocidas en las tinieblas tus maravillas, y tu justicia en la tierra del olvido?». Los términos «tinieblas» y «tierra del olvido» designan el «Seol», el reino de los muertos según la revelación progresiva del Antiguo Testamento. El salmista no niega la vida futura; más bien presiona, dentro de los límites de su luz, el argumento de que Dios busca para sí adoradores vivos que proclamen sus «maravillas» (sus obras redentoras) y su «justicia» (su fidelidad pactual). Desde la perspectiva reformada, esta queja honesta no es incredulidad sino oración: el santo se atreve a discutir con Dios precisamente porque cree en su soberanía y bondad. La oscuridad no anula la fe; la prueba.

Referencias relacionadas. Compárese con Salmos 6:5 y 30:9, que repiten el argumento del culto de los vivos. Job 10:21-22 describe igualmente la «tierra de tinieblas». La respuesta plena llega en Cristo, quien «sacó a luz la vida» (2 Timoteo 1:10) y descendió a la muerte para vencerla (Apocalipsis 1:18), de modo que ahora «ni la muerte podrá separarnos del amor de Dios» (Romanos 8:38-39).

Aplicación práctica. Este salmo autoriza al creyente a orar desde el fondo del pozo sin maquillar su dolor. La fe reformada no exige sonrisas fingidas, sino un aferrarse tenaz a Dios cuando todo consuelo sensible desaparece. Lleva tu desesperación a Aquel que en su providencia gobierna incluso las tinieblas, confiando en que la cruz garantiza que sus maravillas sí serán recordadas eternamente.

Para reflexionar. ¿Puedes seguir clamando a Dios cuando no sientes su presencia, descansando en que su fidelidad no depende de tus emociones sino de su pacto inquebrantable?

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