• 1 Tesalonicenses 3:1

    Por lo cual, como no pudimos soportarlo más, nos pareció bien quedarnos solos en Atenas,

  • 1 Tesalonicenses 3:2

    y enviamos a Timoteo, nuestro hermano y colaborador de Dios en el evangelio de Cristo, para afirmarlos y animarlos en su fe;

  • 1 Tesalonicenses 3:3

    para que nadie sea turbado en medio de estas tribulaciones porque ustedes mismos saben que hemos sido puestos para esto.

  • 1 Tesalonicenses 3:4

    Porque cuando aún estábamos con ustedes les predecíamos que habríamos de sufrir tribulaciones. Y así ha acontecido, como bien lo saben.

  • 1 Tesalonicenses 3:5

    Por esta razón, como yo tampoco pude soportarlo más, le envié para informarme de la fe de ustedes, no sea que los haya tentado el tentador y que nuestro gran esfuerzo haya sido en vano.

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