Ni os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos librará, y esta ciudad no será entregada en manos del rey de Asiria.

Ni os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo..., (ver las notas en 2 Crónicas 32:3 , etc.) Las medidas adoptadas para fortificar Jerusalén fueron posteriores a la recuperación milagrosa de Ezequías, así como a la promesa divina de liberación que entonces recibió. Ambas circunstancias parecen haber sido comunicadas a los asirios, y hay una alusión directa a ellas en estas palabras de Rab-shakeh.

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