También a ellos alcé mi mano en el desierto, para esparcirlos entre las naciones, y esparcirlos por las tierras;

Levanté mi mano hacia ellos... para esparcirlos. A esa generación se le proclamó la amenaza de la dispersión (, "Jehová te esparcirá entre todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo";  "Sin embargo, el Señor no os ha dado un corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír, hasta el día de hoy").

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