Gime, pues, hijo de hombre, con la ruptura de tus lomos; y con amargura gime delante de sus ojos.

Gime, pues... con la ruptura de tus lomos: como alguien afligido con pleuritis; o como una mujer en trabajo de parto que se agarra los lomos en dolor, jadeando y gimiendo hasta que el cinturón de los lomos se rompe por la violenta acción del cuerpo.

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