Pero los soldados del ejército que Amasías envió para que no fueran con él a la batalla, los miembros del ejército desde Efraín, cayeron sobre las ciudades de Judá, desde Samaria hasta Bet-horón, a lo largo del límite norte, e hirió a tres mil de ellos, y tomó mucho botín. De esta forma se vengaron del supuesto insulto que les habían infligido. La victoria de Amasías muestra que el temor del Señor es un poder para vencer a todos los enemigos, para conceder la victoria y la bendición.

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