Y sucedió que por la mañana, he aquí, era Lea; y dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te serví por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado? Si bien el fraude que se practicó contra Jacob puede, en cierto sentido, considerarse como un castigo justo, sin embargo, su reproche a Labán estaba plenamente justificado y, según el contrato, bien podría haber despedido a Lea.

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