Y alzando los ojos, vio a su hermano Benjamín, el hijo de su madre, y dijo: ¿Es éste vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Era la primera vez en veintidós años que veía a este hermano, y este último era un bebé de aproximadamente un año cuando José fue vendido a Egipto. Y él dijo: Dios tenga misericordia de ti, hijo mío, expresión tanto de verdadera bondad como de relación.

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