Verso Génesis 43:29. Levantó los ojos y vio a su hermano Benjamín...  Probablemente se lo presentaron sucesivamente; y como Benjamín era el más joven, sería el último en ser presentado.

¡Dios tenga piedad de ti, hijo mío!  Un saludo habitual en el este, de los ancianos y superiores a los más jóvenes e inferiores, que, aunque muy enfático y expresivo en la antigüedad, en la actualidad no significa más que "Soy su humilde servidor" o "Estoy muy contento" por verte;" palabras que entre nosotros significan nada. Incluso en la época de David parecen haber estado, no solo desprovistos de significado, sino para ser usados como un manto para los designios más viles y traicioneros: bendicen con la boca, pero maldicen por dentro. ¡Por eso Joab saluda a Amasa, lo besa con aparente afecto y lo apuñala en el mismo momento! El caso de Judas, que traicionó al Hijo del hombre con un beso, no será olvidado.

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