y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá, es decir, al seno de la tierra, de la cual fue hecho el hombre originalmente, partiendo tan pobre y desamparado como cuando vino. El Señor, el gran Jehová, dio, de él vinieron todas las bendiciones que Job había disfrutado, y el Señor quitó; ¡Bendito sea el nombre del Señor! Este es un ejemplo de la más paciente sumisión, de inclinarse a la voluntad del Señor con una confianza infantil y una confianza firme. Es en este sentido que todos los creyentes deben aprender a pensar en Dios como digno de alabanza en todo momento, ya sea que Su sabiduría considere conveniente dar o quitar.

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