v. 5. ¿Ponerás tus ojos en lo que no es, buscando ansiosamente, deseando ansiosamente algo que no tiene sustancia duradera? Porque las riquezas ciertamente se hacen alas, no son una posesión confiable; vuelan como un águila hacia el cielo, son tan inestables como un pájaro del cielo, de donde se sigue que el que confía en ellos es necio.

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