Que tu mano, a favor y protección, sea ​​sobre el hombre de tu diestra, sostenida por el poder omnipotente de Dios, sobre el hijo del hombre a quien hiciste fuerte para ti mismo, siendo la referencia a la Iglesia personificada en cada creyente, o al gran Hijo del Hombre, el Mesías mismo; porque el carácter profético del salmo es muy marcado.

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad