Porque yo, dice el Señor, seré para ella un muro de fuego alrededor, para que la ciudad de Dios esté segura bajo las alas protectoras de su poder, y sea la gloria en medio de ella, para que sus bendiciones reposaría sobre ella y su nombre fuera alabado dentro de ella. Habiendo establecido tanto, al profeta se le da un resumen de lo que debe proclamar a esta Iglesia del Señor.

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