Obedece mi voz y hazlas.

La obediencia de primera importancia

Se habla mucho de los efectos desmoralizadores de la vida militar. Quizás haya una tendencia al declive moral en el ejército, pero una cosa acerca de la vida en el ejército es buena. Es bueno aprender la lección de la obediencia implícita a la autoridad debidamente constituida. Un cristiano debe aprender esta lección. Ningún hombre puede ser cristiano si no obedece a Dios. ¿Y por qué debería pensarse que esto es algo difícil? Los soldados no se quejan porque están obligados a obedecer.

Lo difícil de la vida de un soldado es que se le exija obedecer a un líder irracional e incompetente. Muchos oficiales son superiores a los hombres en las filas solo en puestos oficiales. En todos los demás aspectos son inferiores. Pero el cristiano nunca está sujeto a este tipo de humillación. Tiene un solo líder. El pastor no es el Maestro. Los cristianos son todos camaradas, todos hermanos, todos iguales ante un Señor. Uno es su Maestro. Lo que Él dice, lo haremos. Donde Él envíe, iremos. ( Edad cristiana. )

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