Pero no hubo ninguno como Acab, que se vendió a sí mismo para hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR, a quien su esposa Jezabel incitó.

Ver. 25. Pero no hubo ninguno como Acab. ] Un muy no-tal, como se señaló antes, bipedum nequissimus, non scelestus sed ipsum scelus.

Que se vendió a sí mismo, etc., a quien Jezabel, etc.] Ella lo mantuvo en tal esclavitud, que, para una vida tranquila con ella, y para disfrutar de su amor, él estaba completamente a su servicio, sin atreverse a negar nada que ella habría hecho. Este γυναικοκρατεια es una gran travesura.

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