Así que fui grande y crecí más que todos los que me precedieron en Jerusalén; también mi sabiduría permaneció conmigo.

Ver. 9. También mi sabiduría permaneció conmigo. ] Las cosas externas son cosas muertas, y no pueden tocar el alma, un espíritu vivo, a menos que sea una mancha. Salomón, si no al principio, pero al final, fue terriblemente contaminado por ellos, haciendo bueno el del poeta ...

“Stultitiam patiuntur opera ...

Ardua res haec est, opibus non tradere mores,

Et cum tot Croesos viceris, esse Numam ".

- Marcial.

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