Porque a todo hombre que tenga una imperfección, no se acercará: ciego, o cojo, o de nariz chata, o cualquier cosa superflua,

Ver. 18. No se acercará. ] Para que su ministerio no sea despreciado por sus defectos y deformidades personales: ¿cuánto más por su ignorancia, envidia, objetivos indirectos, andar desigual, imprudencia, descortesía, etc., supuestos por estas imperfecciones corporales?

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