Les hemos disparado; Hesbón pereció hasta Dibón, y lo asolamos hasta Nofa, que llega a Medeba.

Ver. 30. Les hemos disparado. ] Grandes palabras hinchadas de vanidad, pronunciadas por los conquistadores amorreos. Cuánto mejor nuestro Enrique V, quien, después de su victoria en Agincourt, ordenó estrictamente que no se hiciera ni se cantara ninguna balada o canción, más que una acción de gracias a Dios por su feliz victoria; y que nada que pueda tender a la ostentación o la jactancia del acto valiente o cobarde de alguien, debe establecerse. a

a Dan., Hist., pág. 101.

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