23-29 Cuando el Señor tenga misericordia de toda la casa de Israel, al convertirlos al cristianismo, y cuando hayan soportado la vergüenza de ser expulsados ​​por sus pecados, entonces las naciones aprenderán a conocer, adorar y servir él. Entonces Israel también conocerá al Señor, según lo revelado en y por Cristo. Los eventos pasados ​​no responden a estas predicciones. El derramamiento del Espíritu es una promesa de que el favor de Dios continuará. No ocultará más su rostro de aquellos sobre quienes ha derramado su Espíritu. Cuando oramos para que Dios nunca nos expulse de su presencia, debemos orar fervientemente para que, para ello, él nunca nos quite su Espíritu Santo.

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