11-16 Llame a un hombre ingrato, y no puede llamarlo peor: este era el carácter de los enemigos de David. Aquí él era un tipo de Cristo. David muestra cuán tiernamente se había comportado con ellos en las aflicciones. Deberíamos llorar por los pecados de aquellos que no lloran por sí mismos. No perderemos por los buenos oficios que le hacemos a ninguno, por desagradecidos que sean. Aprendamos a poseer nuestras almas con paciencia y mansedumbre como David, o más bien siguiendo el ejemplo de Cristo.

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