Como el oro, resplandece como el oro, por la corona de oro puro sobre su cabeza. No necesitamos apuntar a una aplicación distinta de este y los siguientes detalles, a alguna excelencia especial de Cristo, porque tales cosas son meras conjeturas, y el único propósito de esta descripción es exponer la belleza de Cristo bajo la noción de un Persona muy amable, en quien no hay defecto ni tacha, desde la coronilla hasta la planta de los pies.

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