No tiene en cuenta a las personas, ya sean judíos o gentiles, sino que trata con justicia e igualdad a toda clase de hombres; y así como todo aquel que le teme y le obedece será aceptado, así todos los transgresores incorregibles serán severamente castigados, y tú no menos que los demás; por tanto, no te hagas ilusiones como si Dios quisiera soportar tus pecados debido a su especial bondad hacia ti o hacia tus padres.

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