Atenágoras una súplica para los cristianos

para nosotros, y para quienes una mirada lasciva es adulterio, siendo hechos los ojos para otros fines, y quienes han de ser llamados a dar cuenta de sus propios pensamientos, ¿cómo puede alguien dudar de que tales personas practican el dominio propio? Porque nuestra cuenta no está en las leyes humanas, que un hombre malo puede eludir (al principio os probé, soberanos señores, que nuestra doctrina es de la enseñanza de Dios), sino que tenemos una ley que da la medida de la rectitud a consisten en tratar a nuestro prójimo como a nosotros mismos[124].

Clemente de Alejandría ¿Quién es el hombre rico que se salvará?

El segundo en orden, y no menos que éste, dice, es: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo"[38].

Tertuliano De la indumentaria femenina Libro II

¿Debemos pintarnos para que nuestros vecinos perezcan? ¿Dónde, entonces, está (el mandamiento), "Amarás a tu prójimo como a ti mismo"? [17]

Cipriano Epístola VI "Pero si os mordéis y os censuráis unos a otros, mirad que no os consumáis los unos a los otros".[19]

Homilía Clementina XII

Y como quiere ser alabado y bendecido y honrado, y que todos sus pecados sean perdonados, así hace con su prójimo, amándolo como a sí mismo.[14]

La Segunda Epístola del Papa Fabián

Y dice también: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo"[4].

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