22, 23. Después de alguna demora, los oficiales regresaron a la presencia del Sanedrín sin sus prisioneros. (22) " Pero cuando llegaron los alguaciles, y no los hallaron en la cárcel, volvieron y anunciaron, (23) diciendo: La cárcel la encontramos cerrada con toda seguridad, y los guardias de pie delante de las puertas; pero cuando abrimos ellos, no hallamos a nadie dentro. ” Esta terrible circunstancia habría sido suficiente, con hombres menos decididos, para suspender todo procedimiento hostil, y aun para dispersar la corte que se había reunido para el juicio de los apóstoles.

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