5. Y el criado le dijo. Como no plantea ninguna objeción con respecto a Isaac, podemos conjeturar que estaba tan convencido de su integridad como para no tener dudas de su aquiescencia en la voluntad de su padre. También debemos admirar la escrupulosidad religiosa del hombre, ya que no hace un juramento precipitadamente. Lo que se refería al cumplimiento fiel y diligente de su propio deber podía prometer legalmente, bajo la sanción de un juramento; pero dado que la conclusión del asunto dependía de la voluntad de los demás, él aduce de manera adecuada y sabia esta excepción: "Quizás la mujer no estará dispuesta a seguirme".

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