44. Tanto tus esclavos como tus sirvientas. Lo que Dios aquí permite con respecto a los extraños era habitual en todas partes entre los gentiles, a saber, que su poder sobre sus esclavos existiera no solo hasta su muerte, sino que continuara en sucesión perpetua para sus hijos; porque esta es la fuerza de la expresión, "los poseerán para sus hijos", que el derecho de propiedad debe pasar también al heredero de ellos; ni hay una distinción hecha solo en cuanto a perpetuidad, (153) sino también en cuanto al modo de su tratamiento. Porque debemos observar la antítesis, "harás uso de su servicio, pero sobre su hermano nadie gobernará con rigor"; (154) de donde parece que se les impuso una restricción para que no gobernaran imperiosamente a los hijos de Abraham y no les dejaran la mitad de su libertad en comparación con el Gentiles No es que se permitiera un ejercicio tiránico o cruel de poder o extraños, sino que Dios tendría la raza de Abraham, cuya mentira libertadora era, eximida por ciertos privilegios de la suerte común.

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