Jacob decide dejar a Labán

Labán y sus hijos eventualmente comenzaron a ver a Jacob como una carga para sus rebaños. Labán dejó de creer que Dios lo estaba bendiciendo a causa de Jacob ( Génesis 30:27 ). Entonces, Dios le dijo que regresara a casa. Jacob les contó a sus esposas sobre la decisión, notando el cambio de actitud de Labán junto con los frecuentes cambios en lo que acordó pagar a su yerno durante los seis años de servicio adicional prestado a su suegro. Dios había protegido a Jacob en medio de tal engaño al hacer que los rebaños produjeran el tipo de animales designados como su pago.

Raquel y Lea acordaron que debían seguir la dirección del Señor y dejar la casa de su padre. Dijeron que los había vendido, aparentemente refiriéndose al servicio de Jacob durante catorce años para recibir sus manos en matrimonio. Aunque era costumbre que al menos una parte de ese dinero se le diera a la hija como dote personal, Labán había gastado todo el dinero. Vieron que Dios les había provisto aun cuando su padre no lo había hecho.

Mientras Labán estaba esquilando sus ovejas, Jacob y su familia empacaron y regresaron a Isaac. Raquel robó los ídolos domésticos de su padre cuando se iban ( Génesis 31:1-21 ).

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