En los versículos siete al nueve se dice algo acerca de las bodas del Cordero. Pero no se nos muestra ninguna escena de matrimonio ni por visión ni por descripción. Las cosas particularmente enfatizadas en este pasaje son el vestido de la novia y la bienaventuranza de los llamados.

La novia de Cristo en la fraseología de las Escrituras es la iglesia. Su vestidura es su justicia. "A ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos".

Es el propósito de Dios y el cuidado de la iglesia producir un pueblo santo, capacitado por la gracia para ser la novia del Cordero. Esta pureza moral, este lino fino de justicia es lo que sobresale ante el ojo del revelador, y no una escena nupcial. La iglesia debe prepararse; pero la prontitud consiste en su pureza moral. Su disposición no consiste en la curiosidad de cuándo vendrá Cristo, sino en la justicia que es de Dios por la fe, y todos sus resultados espirituales.

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