Sin embargo, Amán se abstuvo de tomar venganza actual sobre Mardoqueo, lo que fácilmente podría haber realizado, ya sea por su propia mano o por cualquiera de sus sirvientes, sin temor a sufrir inconvenientes. Pero aquí apareció la sabia y poderosa providencia de Dios al disponer el corazón de Amán, en contra de su propia inclinación, y haciéndole, por así decirlo, poner grilletes en sus propias manos.

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