El justo se mantendrá en su camino. Perseverará en el buen camino por el que ha entrado, y no se apartará de él por ninguna aflicción que pueda sobrevenirle a él mismo oa cualquier otro hombre bueno; ni por ningún desprecio o reproche que los impíos les arrojen a causa de ellos. Y el limpio de manos, cuya vida y el curso de cuyas acciones es justo y santo; lo cual es una señal de que también su corazón es recto y puro del amor al pecado; Será más y más fuerte. No será sacudido y desanimado por las aflicciones y angustias de los piadosos, ni por las amargas censuras y vituperios de los hipócritas o de los impíos; pero será confirmado por ello, y se hará más constante y resuelto en la adhesión a Dios, sus caminos y su pueblo.

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