Y predicó muchas otras cosas a la gente. De esta manera Juan inculcó la doctrina del arrepentimiento y declaró la grandeza de su Maestro. Pero sus sermones no se limitaron a estos asuntos. Discutió también sobre muchos otros temas importantes, según él sabía que serían provechosos para sus oyentes. Pero Herodes el tetrarca, siendo reprendido por él , etc. En todo el curso del ministerio de Juan mostró gran integridad y valor, pero especialmente en su relación con Herodes el tetrarca, quien, al parecer, lo escuchó y lo admitió en la conversación; porque fue tan atrevido como para dirigirse al tetrarca sobre el tema de sus pecados favoritos, particularmente su adulterio con Herodías.

Esto le representó en sus verdaderos colores, y lo reprendió por ello. Pero el efecto de su exhortación no fue el que debería haber sido. No llevó a Herodes al arrepentimiento. Al contrario, le provocó tanto que echó al Bautista en la cárcel, y así puso fin a su ministerio, después de que había durado un tiempo considerable. Esta circunstancia, aunque sucedió después, se menciona aquí antes del bautismo de nuestro Señor, para que su historia (la de Juan concluida) pueda seguir sin ninguna interrupción.

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