Cuando va bien con los justos Cuando los justos son animados y ascendidos a lugares de confianza y poder; la ciudad se regocija Los ciudadanos, o súbditos, de ese gobierno, se regocijan, porque esperan confiadamente justicia y tranquilidad, y muchos otros beneficios, por su administración de los asuntos públicos. Cuando los impíos perecen, se grita un regocijo común, en parte por la justa venganza de Dios sobre ellos, que habían sido instrumentos de tanto mal; y en parte por la liberación del pueblo de los agravios públicos y las cargas que les habían sido impuestas.

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