Señor, mi corazón no se enaltece. Se enaltece con ese orgullo del que se me acusa, como tú, el escudriñador de todos los corazones, lo sabes; ni mis ojos altivos ni para mirar con envidia a los que están por encima de mí, ni con desdén a los que están debajo de mí. Donde hay un corazón orgulloso, comúnmente hay una mirada orgullosa. Tampoco me ejercito en grandes asuntos hebreo, ולא הלכתי בגדלות, ni he caminado en grandes cosas , etc. No es, ni ha sido mi práctica intentar, o arrogarme a mí mismo, cualquier cosa por encima de mi grado, lugar y vocación, o afectar la gloria o la dominación mundanas.

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