En quien está el Espíritu de Dios: el original es el Espíritu de los Aleim. No puedo concebir ningún fundamento para la interpretación de Le Clerc, que nos haría creer que el faraón habla el idioma de un idólatra, atribuyendo la sabiduría de José a la magia, o una familiaridad con sus dioses ídolos; pues, concediendo (lo cual no puede ser absolutamente probado) que el Faraón y su pueblo adoraban una pluralidad de dioses, sin embargo, no podemos dudar de que reconocieron una Deidad Superior; y por tanto parece razonable dar la interpretación más favorable a sus palabras; especialmente porque, en el siguiente verso, el verbo con el que se une aleim está en singular. El caldeo traduce el pasaje: "¿Podemos encontrar a un hombre así, en quien está el espíritu de profecía, de la faz de Dios?"

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