Pero tendré misericordia de la casa de Judá. Esta diferencia en la dispensación divina se debió a los enormes crímenes de los israelitas ya la singular piedad de Ezequías. Judá se salvó de manera milagrosa de la espada de los asirios. No fue con arco, ni con espada, etc. sino por la inmediata y milagrosa intervención del Señor, que destruyó al ejército asirio en una noche. Ver 2 Reyes 19:35 .

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