Un espíritu pasó ante mi rostro. - Es en vano argumentar a partir de este pasaje que las esencias espirituales son capaces de ser vistas por el ojo corporal, porque, en primer lugar, el lenguaje es altamente figurativo y poético, y porque, en segundo lugar, todos entienden que una manifestación espiritual puede ser hecho solo para el espíritu. La noción, por tanto, de ver un espíritu es absurda en sí misma, porque implica la idea de ver lo invisible; pero es concebible que las percepciones del espíritu interior sean tan vívidas como para asumir el carácter de manifestaciones externas.

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