Versículo 28. Y dejó todo...  καταλιπων - abandonando por completo su oficio y todo lo relacionado con él. El que desea predicar el Evangelio, como los discípulos de Cristo, no debe tener ningún enredo terrenal. Si lo tiene, toda su labor se verá empañada por ello. Las preocupaciones de su propia alma, y las de las multitudes a las que predica, son suficientes para absorber toda su atención y emplear todas sus fuerzas.

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