Entonces estos varones se reunieron ante el rey y dijeron al rey: Sabe, oh rey, que la ley de los medos y de los persas es, que ningún decreto ni estatuto que establezca el rey podrá cambiarse.

(f) Así los impíos mantienen las leyes malas con constancia y autoridad, que a menudo es debilidad o terquedad, y el inocente como resultado muere por ellas: y estos gobernadores no deben temer ni avergonzarse de violar tales leyes.

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