(2) Pero cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que le colgaran una piedra de molino al cuello, y que se ahogara en lo profundo del mar.

(2) Debemos tener gran respeto por nuestros hermanos, no importa cuán viles sean: y el que haga lo contrario será severamente castigado.

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