(3) ¡Ay del mundo a causa de las ofensas! porque es necesario que (c) vengan las ofensas; pero ¡ay de aquel hombre por quien viene la ofensa!

(3) Un buen hombre no puede evitar experimentar ofensas, sin embargo, de ninguna manera debe ofrecer ofensas.

(c) Obstáculos y estorbos que detienen el curso de las buenas obras. La palabra griega transmite el sentido de las cosas con las que tropezamos.

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